Arturo Taracena Arriola
En 1962, Mario Payeras salió de Guatemala rumbo a México para continuar sus estudios universitarios. Luego se trasladó a Rumania y a la República Democrática Alemana, con el propósito de seguir estudios universitarios. Su destino final sería la ciudad de Leipzig y su formación la de filósofo. Esta habría de marcar toda su obra y su conducta, de la poética a la narrativa, de la universidad a la guerrilla, del combate al exilio.
Durante ocho años Mario se dedicó a sus estudios y a recorrer los países socialistas, hasta que tomó la decisión de incorporarse al esfuerzo que Ricardo Ramírez de León(comandante Rolando Morán) y Julio César Macías Mayora (comandante César Montes) realizaban por conformar un nuevo grupo revolucionario a partir de los planteamientos del Documento de Marzo" (1967). Se trasladó a Cuba y a la República Popular de Corea para formarse militarmente e integrase al grupo de revolucionarios que, con el apoyo de estructuras urbanas en México y Guatemala,
inició en la selva del Ixcán el núcleo guerrillero que se autodenominó Nueva Organización Revolucionaria de Combate -NORC- y que más tarde se materializó en el Ejército Guerrillero de los Pobres EGP (1974). (1)
De esa experiencia salió su obra Los días de la selva, con la que obtuvo el Premio Casa de la América, en la rama de testimonio en 1980. De ella también surgen sus Poemas de la Zona Reina, escritos entre 1972 y 1974, los cuales evocan los años en Alemania y el contacto con la realidad de la selva y el pueblo indígena guatemalteco.
Indudablemente, Mario Payeras creó su propio destino revolucionario. Sin embargo, en él influyeron sobremanera dos personajes de la revolución guatemalteca. El poeta Otto René Castillo (1937), quien viajó en 1962 a Alemania y fue asesinado por el ejército guatemalteco en 1967, luego de haberse incorporado a las Fuerzas Armadas Rebeldes -FAR-. Y, su hermano mayor, Rodolfo Payeras Solares, uno de los dirigentes de las FAR, quien fuera abatido en la ciudad de Guatemala el 14 de abril de 1971.
El Capitán Feliciano Argueta, nombre de guerra de aquel, había nacido en Chimaltenango en 1938, dos años antes que Mario. En 1958, siendo estudiante de Derecho, ingresó a la JPT. Luego en 1961, fungió como editor de la cuarta época del combativo periódico El Estudiante, junto a Edmundo Guerra Teilheimer. En 1962 viajó a Cuba para conocer la experiencia revolucionaria. Un año después se integró al destacamento guerrillero de las Montañas del Mico, Izabal, al mando del comandante Marco Antonio Yon Sosa, y posteriormente se integró a la Guerrilla "Edgar Ibarra" en la Sierra de las Minas. En el momento de su muerte, Feliciano Argueta era miembro de dirección de las FAR.
"No volvieron a verse escribió con nostalgia Mario en 1983-, porque las rutas de los hombres en la revolución son más complejas y duras que las de aquellos que no han asumido la tarea de cambiar el mundo. En 1973, desde la cumbres diáfanas de Amacchel, en los Cuchumatanes, el hermano contempló cuando llegó su tiempo, el horizonte sin límites de la selva, sin saber que pocos años antes Feliciano había estado allí buscando los caminos de la libertad del pueblo". (2)
A raíz del fracaso guerrillero en la región de Oriente, las FAR, el EGP y la ORPA (Organización del Pueblo en Armas) buscaron resolver dos problemas estratégicos de la Revolución Guatemalteca: el relativo al escenario propicio para implantar la guerra de guerrillas y el que se refería a las fuerzas motrices de la Revolución. La selva y los indígenas serían los dos nuevos grandes actores revolucionarios de Guatemala. (3)
En 1974, durante la Primera Conferencia Guerrillera del EGP, Mario Payeras fue promovido a su dirección nacional. Entonces su aporte teórico se encaminó principalmente hacia los problemas de la estrategia militar y de la cuestión étnico nacional. A partir de 1980 dirigió el Frente Guerrillero Otto René Castillo, en la ciudad de Guatemala.
De la dura experiencia de la derrota de los revolucionarios, Mario Payeras dejó testimonio en el libro El Trueno en la ciudad - Episodios de la lucha armada urbana de 1981 en Guatemala- (México: Juan Pablos Editor, 1987).
Profundas e innumerables divergencias con la direcci6n el EGP, propiciaron su ruptura con ella en enero de 1984. Para é1, la coyuntura de la estrategia contrainsurgente de 1981-1983 había determinado una derrota de la estrategia militar de las fuerzas revolucionarias, a pesar de la constitución de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG-, en mayo de 1982.
Convencido de que la prioridad estaba en el factor político, Payeras y otros disidentes del EGP fundaron en 1984 la organización Octubre Revolucionario -OR- e iniciaron un proceso de acercamiento con el sector del Partido Guatemalteco del Trabajo, conocido como PGT-6 de Enero. Este esfuerzo se puede rastrear en el órgano teórico de Octubre Revolucionario, Opinión Política y en la revista Otra Guatemala. Un año antes de su muerte, fundó la revista de cultura y política Jaguar-venado, dirigida a Guatemala.
En la disidencia revolucionaria, su obra escrita fue más fecunda. Producto de ella son, entre otras obras, la selección de cuentos El mundo como flor y como invento (México: Joan Boldó i Clement 1987), el ensayo La latitud de la flor v el granizo (México: Joan Boldó i Clement, Editores, 1988), en el que se preocupa por hacer un diagnóstico del desastre ecológico que amenaza el entorno natural de Guatemala y Los fusiles de octubre (México: Juan Pablos, Editor, 1991), selección de artículos sobre la experiencia revolucionaria del periodo republicanos guatemalteco.
Un año antes de su muerte, dentro de la 1ógica del proceso de paz, publicó el artículo periodístico Llamamiento por la paz". En él dejó constancia de los elementos políticos que dieron origen al proceso revolucionario guatemalteco hace más de tres décadas y de la responsabilidad histórica que los revolucionarios deben asumir, al afirmar que:
"La tragedia de Guatemala tiene muchos padres pero una sola matriz, el carácter periférico y arcaico delcapitalismo guatemalteco, el subdesarrollo económico y el atraso político de la élite burguesa; la sujeción y la impotencia que todo ello determine en la sociedad nacional". (4)
El 16 de enero de 1995, Mario Payeras murió sin haber vuelto a su patria, víctima de los esfuerzos físicos y mentales de la vida revolucionaria, de las secuelas de una tifoidea mal curada y de la nostalgia del exilio. Dejó inédita una novela que tiene por personajes a los indígenas de los Cuchumatanes, sabiendo que los días que viviremos los miembros de su generación militante no serán nunca suficientes para hacer realidad la otra Guatemala en la que él y tantos más hemos luchado. La palabra la tienen ahora los jóvenes.
1 Debray, Regis y Ramírez, Ricardo. La crítica de las armas. (Tercera parte) México: Siglo XXI, 1972.
2 Payeras, Mario. "Feliciano Argueta, guerrillero inolvidable". Noticias de Guatemala, 88. Guatemala,
15 de enero de 1983.
3 Payeras, Mario, "El pueblo resistirá las pruebas", entrevista con Marta Harnecker, en Los días de la selva,
Editorial Nueva Nicaragua, Managua 1982.
4 Payeras, Mario. "Llanamiento por la paz" en siglo XXI. Guatemala, 11 de abril de 1994.

